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COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

Álvaro Villacampa: “Este es mi sitio y soy un privilegiado por vivir y trabajar en el valle de Broto”

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Álvaro Villacampa, con sus perros, delante del El Mirador de Oto.
Álvaro Villacampa, con sus perros, delante del El Mirador de Oto
Hotel El Mirador

Álvaro Villacampa se siente, sin ningún tipo de duda, un “empresario de éxito”. Porque, ¿qué es el éxito?, pregunta. Vivir y trabajar donde y en lo que le gusta, no hay más, resume. Allí, en el valle de Broto, es la tercera generación del Hotel de Montaña El Mirador, ubicado a la entrada de Oto, a un kilómetro escaso de Broto. “Sé que este es mi sitio y estoy convencido de que soy un privilegiado por vivir aquí, donde soy feliz, y dedicarme a lo que me gusta”, indica a sus 42 años.

En la mesa de su restaurante, se puede disfrutar de la carne de ternera criada en el valle por su hermano Raúl Villacampa, que sigue con la ganadería familiar y cumple todavía con la tradición de siglos de llevar las vacas por Bujaruelo hasta Francia en busca de los mejores pastos. Este establecimiento se ha adherido a la marca de calidad de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, que distingue a las empresas de la zona de cualquier sector que apuestan por una economía compatible con la conservación de los recursos naturales.

“Compartimos los valores que encarna la reserva”, explica Villacampa, que enumera una serie de acciones con las que quiere reducir la huella de su actividad. Además, “creo mucho en el asociacionismo, en hacer piña, en juntarnos la gente de aquí...”, comenta. No solo llevan a la mesa productos de kilómetro 0, sino que su hotel de 18 habitaciones cuenta con una caldera de biomasa que alimentan en gran parte con la leña que sacan de sus campos. Ahora, van a instalar placas solares para autoconsumo, controlan el ahorro de agua, los plásticos de un solo uso, mantelería reciclada...

Con la vista puesta en el futuro, Álvaro Villacampa no olvida su historia familiar y esa decisión de sus antepasados de continuar en el valle. “Pongo mucho en valor lo que hizo mi padre que apostó por quedarse aquí, porque hace 40 años el turismo no era lo que es hoy, ni se sabía. Si no hubiera sido por gente como ellos estos pueblos...”, indica.

Su abuelo Antonio Villacampa bajó desde Torla con 12 años a Oto a vivir con unos familiares sin hijos para dar continuidad a la casa. Su abuela Balbina Oliván, de Bergua, llegó a servir a otra casa de Oto y así se conocieron. Ellos fueron el germen del negocio actual, ya que empezaron con un bar y a dar servicio de alojamiento a maderistas que trabajaban en la zona. Después, ya con el padre de Álvaro, también Antonio Villacampa, estuvieron de mesoneros en San Nicolás de Bujaruelo, “cuando no había ni electricidad”. Fue en 1978-79, cuando nació él, cuando su padre y su madre María Carmen Calvo comenzaron a levantar el actual Hotel de Montaña El Mirador.

Álvaro salió a formarse fuera e incluso estuvo unos meses en Inglaterra para mejorar el idioma para usarlo en su trabajo, pero siempre le gustó su valle. Le gusta viajar, especialmente a destinos que no sean de montaña, y le sirve para aprender y sacar ideas para su trabajo, pero también para poner más en valor todavía su privilegiado entorno. Al abrigo de Mondarruego, su montaña de referencia, ese es su sitio y trabaja para reforzar la marca Ordesa.

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