Sobrarbe

COLABORAN: DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

Albert Borrell y María Jesús Tomás: “Vivimos en el paraíso y es un sueño dedicarte a lo que te gusta, donde te gusta”

#CONTRALADESPOBLACIÓN

María Jesús Tomás y Albert Borrell en su establecimiento de comida para llevar en Boltaña
María Jesús Tomás y Albert Borrell en su establecimiento de comida para llevar en Boltaña
Como en casa, Boltaña

Albert llegó desde Barcelona y Chus, de Albacete, a Boltaña, donde se conocieron y acaban de abrir un establecimiento de comida para llevar ‘Como en casa, Boltaña’, con el juego de palabras de estar como en casa o de comer allí. Tras un mes y cinco días abiertos, la respuesta y las sensaciones son muy buenas. Estos dos cocineros quieren hacer en Sobrarbe su “hogar”, en un pueblo en el que aprecian dinamismo y gente joven que apuesta por quedarse o por instalarse. “Vivimos en el paraíso. Es un sueño que puedas dedicarte a lo que te gusta, donde te gusta”, comenta María Jesús Tomás.

“Nos encontramos con gente que dice que hacía mucha falta un servicio así y otros que no entienden tanto el concepto, pero cuando vengan a probar... ya iremos fidelizando. Aquí hay que dar comida de calidad porque en Sobrarbe a la gente le gusta comer bien”, explica Chus. Se trata de una tienda de comida para llevar y recoger en el establecimiento al mediodía y, por la noche, también tienen reparto a domicilio en Boltaña, con una chica contratada a media jornada. “Todo lo hacemos nosotros. Hemos cogido el estilo de un restaurante de dar las cosas hechas al momento. Es una tienda de más calidad que las de las ciudades, no tiene nada que ver con eso”, indica.

Pero no es fácil. “Los proveedores son más caros, es más difícil que te sirvan... pero recompensa vivir aquí”, indica Chus. Lo vio claro durante el confinamiento, que lo pasó en un piso de Valencia sin tan siquiera un balcón y con vistas a una carretera con continuos controles y aplausos masivos en los balcones. “Vi todo eso y me dije: se acabó”, recuerda. Dejó esa ciudad atrás, donde estudiaba ADE (Administración y Dirección de Empresas), y se fue a Boltaña.

Albert había trabajado siempre en establecimientos de la costa hasta que fue de vacaciones y decidió quedarse en Boltaña, donde tiene raíces familiares y donde ahora vive su abuelo. Hasta hace unos meses, que decidieron emprender, trabajó como jefe de cocina en un establecimiento local. Por su parte, Chus ha cursado los dos Ciclos Superiores de Dirección de Sala y de Cocina y cada verano se iba a trabajar a un lugar distinto para conocer diferentes culturas, como Finlandia, donde trabajó de cocinera, valle de Boí...

Ella llegó a Boltaña a pasar una semana de vacaciones en verano de 2019. “Vi el Hotel Monasterio de Boltaña por fuera, me gustó mucho, era de cierta calidad, eché el curriculum y me cogieron”, detalla. Después, volvió a Valencia donde estudiaba. “Seguí viniendo aquí algunos fines de semana a ver a amigos y me alojaba en casa Dieste, que era muy familiar y me gustaba mucho. En una de esas ocasiones, conocí a Albert y justo empezó el confinamiento”, indica. Y después, se mudó.

“Con el confinamiento, las condiciones laborales en nuestro sector han empeorado. Te das cuenta de que trabajas muchísimo por poco dinero y de que se nos iba la vida para quedarnos dos duros al mes”, comenta. De modo que comenzaron a ahorrar, aprovechando también sus hobbies: el de Albert, la fotografía; y el suyo, hacer manicuras, sobre lo que tenía un canal en Youtube.

“No queremos dejarnos las uñas de los pies en verano trabajando para otro. También queremos demostrar que se pueden hacer negocios sin explotar. Nos gustaría dar un trabajo y un servicio justo. Queremos trabajar siendo justos con los que compramos, a los que vendemos y con nuestros trabajadores. Quememos demostrar que no hace falta pisar a nadie para poder vivir”, señala.

“Queremos demostrar que se pueden hacer negocios sin explotar a nadie. Queremos trabajar siendo justos con los que compramos, a los que vendemos y con nuestros trabajadores“

Ahora, ofrecen en su establecimiento raciones de paella recién hecha a 5,75 euros o menús completos por 12,50 euros. Con todo, lo que más venden son platos sueltos. Por la noche ofrecen comida oriental, burritos, pizzas... todo de elaboración propia. “Por la noche no pensábamos que iba a haber tanta gente a la que le apeteciera coger la comida, irse a la casa rural, a la segunda residencia...”, comenta. También tienen entre su clientela a personas que trabajan y a las que no les merece la pena ir a comprar, cocinar, limpiar..., detalla. Lo entregan todo emplatado con envases biodegradables, porque no quieren usar plástico, excepto alguna pieza que no han encontrado. También ofrecen helados de bola para los que se puede elegir coberturas (‘toppings’) y quieren hacer pastelería.

“Ahora al abrir la tienda, que hablas más con la gente, sí que ves que hay emprendimiento, porque se puede teletrabajar, vender por internet...”, explica. “Solo nos ha resultado difícil encontrar vivienda. Estaba a una semana de venirme de Valencia y no teníamos nada”, indica, y finalmente encontraron piso en Aínsa. “Nos gustaría tener una casa con terreno, con un huerto... hacer aquí nuestro hogar. Si todo va bien, nos gustaría quedarnos”, concluye Chus. 

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