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Luis Costa: “La historia de El Veintiuno serviría para hacer una película o un libro”

Luis Costa.
Luis Costa.
Roger Navarro.

Nacido el 12 de noviembre de 1984 en Grañén, este ilustre monegrino y diplomado en Magisterio de Educación Física ha jugado como futbolista en el Poli Ejido (Almería), Sporting Mahonés (Menorca), CD Benicarló, Atlético Monzón o SD Tarazona. En la actualidad continúa dándole al balón con el CD Brea. Como propietario de la sala de conciertos El Veintiuno (Huesca), que fue elegida la segunda mejor de España por Rockdelux, ha ganado tres Premios de la Música Aragonesa. Con su empresa también ha programado los conciertos de las fiestas de San Lorenzo y de los festivales Aragón Sonoro, Brizna o Veruela Verano.

Futbolista, empresario, programador musical de éxito... Menudo currículo, ¿no?

-He jugado a fútbol durante 19 temporadas y creo que eso es una suerte, porque es con lo que más he disfrutado. Y sí, empresario y programador van de la mano. Me embarco en todos los proyectos con mucho mimo e intento ponerle la máxima pasión posible. Tengo la suerte de disfrutar mucho con casi todo lo que hago y eso, en sí, ya es un éxito.

Usted es una de las grandes personalidades de Grañén. ¿Ser de este pueblecito acogedor de Los Monegros es un orgullo para usted?

-Soy uno más, me encanta mi pueblo, cada día más. Estoy muy orgulloso de ser de aquí y de que se me identifique con Grañén. Sinceramente creo que tenemos algo que nos diferencia.

¿Se siente un referente para los chavales del mundo rural con aspiraciones tan grandes como las suyas?

-No me considero un referente, pero sí es verdad que me siento muy querido por toda la gente del pueblo. Muchos de mis referentes son de Grañén, donde intento ayudar y aconsejar a la gente joven que tiene inquietudes.

¿Qué consejos les daría?

-Que disfruten al 100 % de todo lo que emprendan, que lo hagan con pasión y tomando las decisiones importantes en base a lo que ellos piensan.

Su carrera como futbolista le llevó a varios lugares de España. ¿Qué fue lo que más aprendió de esa época?

-Lo mejor fue sin duda vivir en lugares como Almería, Murcia, Benicarló o Menorca, sobre todo siendo tan joven. Aprendí a “buscarme la vida” en cierto modo desde que tenia 18 años, y estoy seguro de que ha sido clave no solo en todo lo que vino a nivel futbolístico, también en lo empresarial. Sin esas experiencias no sería quien soy ahora, esa época fue un regalo.

Al final acabó regresando a Huesca y montando El Veintiuno. ¿Echaba de menos su casa?

-Estaba bien fuera, no te voy a engañar, aunque siempre echaba de menos a mi gente. Volví por un tema personal, aunque no era mi intención, y luego todo se terminó de torcer cuando me rompí el ligamento cruzado de la rodilla…, contratiempos que lo cambian todo, para bien o para mal.

En 2015, usted me dijo en una entrevista que la capital oscense sería “una referencia dentro de la música independiente en diez años”. Podría decirse que también es adivino, aunque le ha sobrado tiempo para conseguir su objetivo con la sala...

-Sabía que era difícil, pero en mi cabeza tenía claro que lo podíamos conseguir a pesar de las limitaciones que tenemos, que son muchas. Echando la vista atrás me parece realmente increíble todo lo que hemos hecho. La historia de El Veintiuno serviría para una película o un libro, y no exagero.

¿Siente que ha demostrado que desde los sitios pequeños se pueden hacer grandes cosas?

-Sí, creo que hay que ser muy torpe para no pensarlo. Evidentemente, todo tiene sus pros y sus contras. También te digo que muchas veces las zancadillas vienen de más cerca de lo que crees, algo inexplicable. Pero hay que aprovechar esas ventajas que te da emprender desde un sitio pequeño. Por ejemplo, esta entrevista no me la estarías haciendo si esta sala estuviera en Madrid. Allí sería uno más.

El Veintiuno está celebrando su duodécimo aniversario con una programación muy diversa. Parecía imposible, pero se siguen superando...

-Cada vez cuesta más sacar el cartel del aniversario. Este año creo que ha quedado redondo, al nivel de los mejores, y eso que aún faltan por confirmar dos nombres muy importantes.

Casi todos los conciertos que han programado después de la pandemia se han llenado. ¿Ya se han recuperado de esta etapa tan oscura?

-Es verdad que la afluencia de público está siendo inmejorable, es un lujo tener un público tan fiel. También te digo que nosotros, a nivel empresarial, crecimos en la pandemia. En ese momento sacamos adelante el Festival Veruela Verano o el ciclo A Escuchete, y cuando todo el mundo lo veía negro, nosotros empezamos a ver más luz que nunca. Nos quejamos poco y trabajamos mucho, como casi siempre. Ahora, el fin de la pandemia abre un abanico de posibilidades infinito.

Aunque todos los grupos y artistas que pasan por la sala están encantados, ¿cuál se les resiste todavía?

-Ya no quedan muchos, pero me encantaría un acústico de Love Of Lesbian. ¿Te imaginas a Santi Balmes en El Veintiuno? Sería increíble.

Además de programar en Monzón o Barbastro, su empresa ha trabajado fuera de la provincia. ¿Hasta dónde llega El Veintiuno y hasta dónde le gustaría que llegara?

-Hemos programado las fiestas de San Mateo de Logroño en 2017, el Festival Veruela Verano, el festival Aragón Sonoro que va por su tercera edición, el Festival Brizna, las fiestas de San Lorenzo 2016 y 2017…, hemos hecho cosas inimaginables. Ahora somos nosotros los que elegimos los proyectos en los que nos embarcamos, no podemos hacer todo lo que nos gustaría, pero todo lo que hacemos queremos que sea diferencial. Esa es nuestra esencia.

¿Qué papel cumple DIARIO DEL ALTOARAGÓN en su vida?

-Mi día empieza con un café con leche y leyendo el Altoaragón, con eso creo que te lo digo todo. Es el periódico que leo diariamente.

Este medio publica sus reseñas futbolísticas. ¿Le gusta escribir?

-Me gusta mucho, supongo que será porque hablo de un tema que me apasiona; el fútbol. Me lo paso bien tanto en la tele como en la radio, como dando mi opinión en prensa.

Después de este repaso por todas sus facetas, no me diga que no es un hombre del Renacimiento...

-(Risas) Es verdad que hago muchas cosas, pero estoy muy lejos de ser un polímata. Ojalá dentro de unos años me vuelvas a hacer otra entrevista y sean muchas más las materias en las que esté inmerso, eso será que disfruto de muchas más cosas. Porque como te he dicho al principio, casi todo lo que hago me apasiona.

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