Huesca

crisis del coronavirus

Los rastreadores de refuerzo serán cesados a finales de mes

Volver a la presencialidad con estas bajas y una posible ola no es viable, según los profesionales

Rastreadores para localizar los contactos de los contagiados
Rastreadores para localizar los contactos de los contagiados
S.E.

Los rastreadores de refuerzo contratados al inicio de la pandemia dejarán de trabajar a final de mes, una decisión del Salud que las organizaciones sanitarias califican de “arriesgada” y “precipitada”, máxime cuando en los últimos días están apreciando un aumento de casos, leve pero continuado, e incluso el presidente aragonés, Javier Lambán, manifestó anteayer su preocupación por una quinta ola.

A comienzos de la pandemia, hace ya un año, el Salud contrató a numeroso personal de refuerzo, entre ellos rastreadores que se incorporaron en los centros de salud más grandes de la provincia. En Huesca ciudad hay alrededor de una decena y a final de mes, es decir, la próxima semana, finalizará su contrato, pero en bastantes casos ya no trabajan porque se les deben vacaciones. 

Del mismo modo, enfermeras, celadores y personal de admisión de refuerzo también dejarán de trabajar al acabar marzo.

Los rastreadores se ocupaban, por ejemplo, de detectar los contactos de los casos y ordenar PCR. Al respecto, desde que comenzó la pandemia se han hecho entre 500 y 600 de estas pruebas por millar de habitantes en la mayoría de las zonas sanitarias más pobladas de la provincia, donde han estado estos rastreadores adicionales.

Ramón Boria, delegado de Cemsatse, consideró estos ceses de “algo arriesgados y precipitados cuando menos”, especialmente cuando la situación“no está controlada” -en Huesca ciudad hay transmisión comunitaria desde el inicio de la pandemia, recalca- y hay visos de que los casos pueden ir a más: “Lo dicen todos los indicadores y también Javier Lambán”. “Entiendo que el Salud esté muy constreñido económicamente pero me preocupa lo que puede pasar”, declaró.

A su vez, los ceses de rastreadores, enfermeras, celadores y personal de admisión llevan a Boria a ver con “mucha preocupación” el propósito de Sanidad de recuperar la presencialidad en Primaria. “Se tiene que recuperar porque la población está tremendamente necesitada de que el médico le vuelva a atender, pero estamos muy preocupados ahora”, afirmó el delegado de Cemsatse, quien cree que, de no haber nuevos refuerzos, el personal fijo de Primaria asumirá estas labores, lo que llevará a “sobrecargar más un sistema que ya está sobrecargado”.

El presidente del Colegio de Médicos, José María Borrel, también apuntó a una más que posible ola en próximas semanas. Esto, sumado al fin de contratos, hace que “no se puedan llenar las salas de espera ahora”.

Borrel matizó que “hay centros que nunca han perdido la presencialidad. Sí ha bajado en todos, pero en la mayoría de centros de salud rurales han recuperado la presencialidad en un porcentaje bastante alto porque sus circunstancias lo facilitan”, en alusión a menos gente.

En cambio, los centros urbanos afrontan “una problemática muy diferente, con cupos y población muy grande”.

Para Borrel, la presencialidad se puede recuperar pero con “unas pautas generales” de Sanidad que sean aplicadas por cada centro en función de su situación, con especial atención a población, espacios y ventilación. Todo ello teniendo en cuenta que la situación “no está para prescindir” del personal de refuerzo contratado por la pandemia.

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