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COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

“Sin la ayuda de este programa, nosotros no estaríamos en El Grado”

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Sergio García elabora el tofu artesano ‘LoGrau’, que ahora se empieza a comercializar.
Sergio García elabora el tofu artesano ‘LoGrau’, que ahora se empieza a comercializar.
Nerea Yarza

Llevan el bar y la tienda multiservicios de El Grado, han escolarizado allí a su hija y ahora lanzan su proyecto empresarial para vender tofu artesano bajo la marca ‘LoGrau’. Los zaragozanos Sergio García y Nerea Yarza buscaban hace dos años un sitio en el que asentarse al volver de Francia, y el programa ‘Pueblos vivos’, coordinado por el Ceder Somontano, les abrió la puerta. Ahora, se han implicado para conseguir atraer familias con niños al colegio y siguen echando raíces para que crezca allí su hija Mia y su plan de emprendimiento.

La búsqueda de un lugar para vivir llevó a Nerea Yarza y Sergio García a contactar con ‘Pueblos Vivos’, y a gestionar el bar y la tienda. Dos años después, emprenden su negocio

“Sin la ayuda de ese programa, nosotros no estaríamos en El Grado”, dice Nerea Yarza. “Están más pendientes de nosotros, que nosotros de ellos”, comenta en alusión al personal del Ceder Somontano, cuyo apoyo fue “vital” desde el inicio. De hecho, admite que no ha sido fácil: “He necesitado un tiempo de adaptación. El pensar ¡qué genial! ha empezado hace poco, porque no es tan fácil hacer amigos, trabajar juntos por primera vez...”. Dos años después, tienen sus ilusiones puestas en la elaboración de un tofu artesano.

“Tenemos el producto, los análisis de laboratorio, la etiqueta, los envases... todo. La gente cercana que lo está probando nos felicita”, explica Nerea. Su comercialización empieza a través de cooperativas de consumo de Huesca y de Zaragoza, porque “detrás hay una filosofía, ya que les preocupa de dónde viene el producto (con soja aragonesa), cómo se elabora...”. Además, “nos gustaría trabajar con restaurantes del Somontano, como un producto de aquí y por que tengan una opción vegetariana; así como con herboristerías...”, comenta. “A diferencia de lo que se puede encontrar en un supermercado, con la conciencia que ponemos al trabajar en él y que puede ser un día diferente por la humedad, nuestro tofu es un producto más vivo y se nota en el sabor a soja, haba... a legumbre, que es lo que es”, detalla Nerea, quien añade que se comercializa en bote de cristal de 270 gramos por ser reutilizable y reciclable.

Por otro lado, “el multiservicio nos ha funcionado desde el primer día y, con la covid, aunque el bar ha bajado, la tienda ha subido. Estamos muy estables, porque dependemos menos del turismo que otras zonas”, indica Yarza acerca de la gestión de estos servicios de titularidad municipal. Durante la pandemia, las puertas de la tienda estaban cerradas, pero servían los pedidos a domicilio. Con respecto al bar, con clientela del pueblo y los visitantes de fin de semana, abrieron la terraza en cuanto pudieron y los domingos se les anima mucho a la hora del vermú. Antes de la pandemia, ofrecían el espacio y el servicio para celebraciones.

Su hija Mia, de 4 años, ya lleva -como dice Nerea- la mitad de su vida allí. “Estamos muy contentos. Los coles pequeños son una gozada y es una de las cosas que hace quedarse o no. Para criar a los hijos hay muchos beneficios en los pueblos”, comenta Nerea. Ahora, ha realizado un vídeo para ver si consiguen más alumnos para abrir una segunda unidad. A los nuevos pobladores, les aconseja “paciencia y empatía porque las cosas en los pueblos tienen sus dinámicas; que se vuelquen en lo bueno”. Y sí, ellos se quedan. 

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