Cultura

PERIFERIAS 21.0

Palabras ardientes y notas flotantes

Laura Sam y Carlos Bianchini inauguraron la edición fronteriza del festival oscense Periferias

Carlos Bianchini ofreció un espectáculo multidisciplinar
Carlos Bianchini ofreció un espectáculo multidisciplinar
Carlota Peña

Periferias es un festival que siempre ha apostado por los nuevos lenguajes y los territorios fronterizos. Y mucho de ambos hubo en el pistoletazo de salida de la nueva edición del festival oscense, que corrió a cargo de la poeta Laura Sam y del pianista Carlos Bianchini. Aunque hablar de “poeta” o de “pianista” es reducir mucho el campo de acción de unos creadores que desdibujan las fronteras entre disciplinas artísticas. El jueves Laura Sam exhaló palabras ardientes y Carlos Bianchini esparció notas flotantes.

Arde la palabra fue, precisamente, el título de la actuación de Laura Sam en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner. Una actuación en la que se hibridaron poesía, spoken word y algo parecido al rap. Centrada principalmente en su más reciente poemario, Incendiaria, Laura arrancó con Dejadme gritar, una inflamada declaración de principios (palabras como puños) que marcó el tono intenso de toda la velada. Un recorrido a través del paso del tiempo, la neurosis, la crítica social, el desgarro emocional, los miedos, las relaciones de pareja o en qué nos hemos convertido.

Tres de los poemas sonaron con imaginativas bases electrónicas de fondo. El resto, a palo seco: Mujer histérica, Pluma y peso, la hermosa frescura de Palabra, salto, suelo o esa suerte de batalla de gallos que es ¿Que si me ha gustado tu poema? certeramente subtitulada Dame likes y dime tonta.

El clímax final fue arrollador, mostrando el vibrante poder de la palabra: “Yo creo en Dios/ Otro jodido poema de amor”, el puro ritmo hip hop de Esquizofrenia (que explica por qué Kase. O es uno de los mayores fans de esta mujer) y, para terminar, un retorno a sus raíces con La voz de los poetas, con acento murciano y guiño incluido a Miguel Hernández. Una magnética catarata de palabras.

‘Arde la palabra’ fue el título de la actuación de Laura Sam.
‘Arde la palabra’ fue el título de la actuación de Laura Sam
Carlota Peña

Poco después, en el Auditorio Carlos Saura del Palacio de Congresos, el barcelonés Carlos Bianchini ofreció un espectáculo total, Yo, piano (inequívoca referencia a Isaac Asimov), que en sí mismo resumió la filosofía de esta edición de Periferias dedicada a las fronteras. Una elaboradísima hibridación de lenguajes que incluyó música, performance y videoarte con una escenografía y un diseño de luces realmente espectaculares, obra de Tagore González e Isis de Coura.

Las iniciales notas de piano, deudoras de la corriente minimalista, se fueron entrecruzando con el ruido creado por el choque entre teclas de piano contenidas en unos recipientes. Las notas parecían flotar en el aire a través de ecos, loops y drones mientras la música tornaba hacia el impresionismo de Satie y Mompou, y se fundía con sonidos electrónicos de dark ambient.

Todo ello trufado con efectos de piano preparado, curiosos ejercicios gimnásticos con la banqueta, vídeos con la estética entre espiritual y cósmica de Bill Viola (agua, fuego, arena), un bellísimo cubrimiento del piano con un manto dorado o emocionantes reflexiones sobre la naturaleza de la música, la relación artista/piano o lo inasible del arte. En suma, un fascinante ejercicio poético capaz de dinamitar todo tipo de fronteras. 

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