SD Huesca

LEVANTE UD - SD HUESCA

Lo imposible es posible

Rafa Mir, con un doblete, ejecuta el gran trabajo coral del Huesca ante el Levante

Rafa Mir marcó los dos goles, en la imagen el segundo con una gran vaselina.
Rafa Mir marcó los dos goles, en la imagen el segundo con una gran vaselina.
LOF

El Huesca se regaló una deliciosa victoria en Valencia para avanzar hacia ¿lo imposible?. La doctrina de Pacheta despeja cualquier interrogante sobre la fe inquebrantable que transmite el técnico al vestuario y a una afición que mantiene viva la llama de la ilusión. Las sensaciones acompañadas por resultados son la combinación perfecta para seguir creyendo. Rafa Mir volvió a ser el ejecutor de un trabajo serio, disciplinado y coral ante el Levante.

Esta vez al Huesca no le hizo falta tener más el balón (62-38 fue el porcentaje de posesión a favor del Levante), ni tirar más veces a puerta (pleno en sus dos disparos a los tres palos), ni sacar más veces de esquina (8-2, esta vez todos bien defendidos), ni cobrarse más pases (527-33) ni forzar más ataques (148-56) aunque los que verdaderamente llevaron peligro real fueron los de los oscenses, cuyo encomiable trabajo defensivo logró convertir casi todos los intentos del Levante en fuegos de artificio.

Al filo del cuarto de hora Rafa Mir, ganando la espalda a la defensa, irrumpió en el vértice del área pequeña y remató cruzado un gran centro de Ferreiro con la pierna izquierda desde la derecha. El Huesca lograba así romper el marcador y tomar la delantera en un partido que tuvo controlado desde ese momento.

Pacheta, que había elogiado la personalidad de Mosquera en la víspera del encuentro, apostó por él como principal novedad en la alineación. Diez jornadas después, el gallego volvió y lo hizo en el eje del centro del campo para volver a llevar el timón en compañía de Seoane. Buen trabajo el de ambos, con equilibrio, solidez y labor de zapa en apoyo a la defensa y como catapulta para lanzar las contras, aunque eso fue tras el descanso.

Si algo se le echó en falta al Huesca en el primer tiempo fue su escaso poder ofensivo, en contraste con su efectividad. Quizás el gol le hizo prestar más atención a aplicarse con intensidad en su quehacer por hacerse fuerte en defensa.

El que más porfió por intentar salir de la trinchera en este periodo inicial fue Javi Galán. El pacense no solo se deshizo por su lado de De Frutos y Son sino que se convirtió con sus incorporaciones por el carril izquierdo en el hombre más peligroso. Pero no fue suficiente para tener más profundidad.

El Levante se mostró un tanto espeso. Buscó a De Frutos, protagonista de la única ocasión peligrosa en el arranque del encuentro, con un centro desde la derecha que Morales, en el único instante de descuido oscense, capturó para disparar y obligar a Andrés a despejar de puños.

El resto de la ofensiva granota fue a base de balones aéreos bien neutralizados por los centrales oscenses, que en ese trabajo de achicar el peligro se sintieron relativamente cómodos ya que no hubo concesiones.

Al descanso se llegó con la mala noticia del cambio de Siovas, que mediado este periodo había tenido un tirón pero no pudo aguantar más y el griego tuvo que echar el pie a tierra. Vavro, en el cambio, aportó contundencia y se sumó a la buena organización.

El inicio del segundo tiempo ofreció un toma y daca en el que Roger, tras un centro de Clerc desde el costado izquierdo, remató flojo. El Huesca, a la contra, avisó de sus intenciones de rematar la faena con una apertura de Mir a Ferreiro, que ganó la línea de fondo desde la derecha para asistir atrás a Pulido, sumado al ataque, cuyo remate se fue alto.

Pero solo un minuto después, en el 53, y en una transición de manual que partió desde la defensa, Seoane condujo el balón para mandarle un pase en profundidad de cinco estrellas a Rafa Mir y el murciano, tal como llegó por la derecha, picó el cuero para superar por alto a Aitor Fernández. Una bellísima vaselina para coronar la victoria por el rey del gol azulgrana.

El golazo reafirmó la consistencia que estaba mostrando el Huesca y obligó a Paco López a tirar de banquillo y cambiar su sistema con la entrada del internacional Dani Gómez por Son.

El Huesca respondió también, aunque forzado en el caso de Maffeo, que tuvo que ceder su puesto a Pedro López en el carril derecho a causa de una lesión en el hombro. Al mismo tiempo entró en danza Dani Escriche. Merece mención aparte el joven atacante, de quien Pacheta ha sacado en el Huesca su mejor versión. Con la vuelta de Sandro, Escriche ha pasado a ser el “número doce”, el primer cambio. El técnico tiene plena confianza en él y el futbolista se la devuelve con un espíritu admirable. Ante el Levante, se convirtió en el agitador de la última media hora. Nada más entrar ya protagonizó una primera entrada de ruptura por banda izquierda que desbordó a la zaga levantinista.

El equipo granota tuvo su mejor ocasión en un balón filtrado de Dani Gómez a Roger que desbarató Andrés. Pacheta, en una tarde plena de aciertos, refrescó la medular con Doumbia y Mikel Rico en lugar de Mosquera y Ferreiro. El Levante apuró con Sergio León y Doukouré. Pero el Huesca se sintió cómodo y con gran confianza ante los esteriles intentos de su rival y Escriche volvió a romper a la defensa con otra incursión por la izquierda y centro a Pedro López, que tal como llegó remató desviado.

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