Huesca

NO FIESTAS DE SAN LORENZO

El ocio nocturno de Huesca pide retrasar su cierre tras unas jornadas “justitas”

El toque de queda en la ciudad termina este martes 

Jóvenes en una terraza de un establecimiento de ocio nocturno de la plaza de los Fueros durante las no fiestas de San Lorenzo.
Jóvenes en una terraza de un establecimiento de ocio nocturno de la plaza de los Fueros durante las no fiestas de San Lorenzo.
Pablo Segura

Las no fiestas de San Lorenzo de 2021 han resultado ser “muy justitas” desde el punto de vista económico para los establecimientos de ocio nocturno de la capital altoaragonesa. Estos locales muestran su satisfacción por la respuesta de los oscenses y su buen comportamiento, aunque ponen sobre la mesa algunos peros y la importante caída de ingresos respecto a las fiestas laurentinas de 2019. Con la mirada puesta en una ampliación de horario que les permita prolongar su actividad más allá de las 0:30 horas, como sucede ahora, estos empresarios se aferran al fin del toque de queda.

La restricción de movilidad nocturna de 1:00 a 6:00 horas termina este martes, a expensas de que la DGA pueda optar por su continuidad, algo que el presidente Javier Lambán descartó hace unos días.

Carmelo Bosque, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Turismo y Hostelería de Huesca, comparte la preocupación del ocio nocturno por la crisis que ha desatado la pandemia y propone también que estos locales puedan seguir abiertos “hasta las dos o las tres de la madrugada”.

El presidente de los hosteleros apuesta por “avanzar” en esta “nueva sociedad” y por dar un aplauso a sus clientes, “que han estado allí día tras día”, tal y como ha sucedido en las no fiestas. “La gente se vistió de blanco y verde, vino a almorzar y nuestro sector guardó todas las medidas de seguridad marcadas por el Departamento de Sanidad”, valora.

Carmelo Bosque destaca la “incertidumbre” que sigue asolando al sector de la noche. “No me parece normal que el ocio nocturno no pueda abrir más allá de las doce y media de la noche. Creo que somos más una solución que un problema y me gustaría que les dejaran estar hasta las dos o las tres de la madrugada porque ellos cumplen las normas en todos sus espacios”.

En esta misma línea, el propietario del Bar Tararí, Andrés Bailo, apuesta por esa ampliación de horario y destaca el cumplimiento de las medidas impuestas por la DGA para frenar los contagios. “Hemos estado pendientes de que se cumplieran las normas y no hemos tenido ningún problema”, comenta.

Para este establecimiento, apunta, las no fiestas de San Lorenzo han sido “muy justitas” y se refiere a un descenso de ingresos del 90 % respecto al San Lorenzo de 2019, antes de la covid. “Las seis mesas de nuestra terraza dan para lo que dan. Comparado con un San Lorenzo típico, aunque ha habido gente todos los días, no es lo mismo que antes, claro”, expone. Este empresario pide, “como mínimo volver a la hora de cierre a las 3:00, como se estableció a finales de junio. Empezábamos a ver la luz y nos volvieron a reducir el horario. Cada vez que pasa algo solo nos recortan a nosotros”.

Por su parte, Carlos Bordonaba, propietario de La Cantina y El Palmar, también destaca que el ocio nocturno es seguro y que su cierre tiene otra serie de efectos. “Creo que a veces menos es más y al cerrarnos a las doce y media lo que pasa es que hay reuniones en pisos sin ningún tipo de prevención. En el ocio nocturno no hay casos de contagios asociados y si me dan dos horas más trabajaré para que no me las quiten. Ocio nocturno no es botellón, o es una fiesta en una finca o en una vivienda”, recalca.

Las terrazas de sus locales se llenaron prácticamente todos los días de las no fiestas, “aunque el calor nos ha lastrado un poco y no se podría trabajar hasta las seis y media de la tarde, pero esto es algo incontrolable con o sin covid”. Sus cuentas también apuntan a una caída de ingresos del 90 % respecto al San Lorenzo previo a la pandemia. “Tenemos seis mesas en terraza, aunque podían caber más en la plaza no nos lo permiten. La gente se ha comportado. El día 9 hubo más afluencia pero los clientes se esperaban para conseguir mesa. El comportamiento ha sido ejemplar”, detalla.

Tras año y medio de pandemia, Mari Cruz Cedrún, desde la Sala Edén, plantea que sigue tirando de sus ahorros para sobrevivir. Actualmente tiene a seis trabajadores en Erte y una larga lista de gastos que cubrir en su negocio. Y valora que las no fiestas han sido “muy flojas”, aunque mejor que las de 2020 ya que entonces no estaba permitida la actividad en interiores.

Su caja registradora, dice, ha facturado en las no fiestas en torno a un 95 % menos que un San Lorenzo previo a la covid y reclama que al ocio nocturno se le permita cerrar a las 3:00 para poder competir con el resto de la hostelería. “No piensan que hay familias detrás de nuestros negocios”, lamenta.

Desde el Bar Woodstock, Héctor Operé valora que su local ha registrado una importante actividad en las no fiestas gracias a su clientela habitual. Este establecimiento, en el que se han cumplido “a rajatabla” las medidas anticovid, estaría dispuesto a ampliar su horario “siempre que esté todo mejor” desde el punto de vista sanitario en la pandemia.

Finalmente, recuerda que en el interior de estos locales el aforo actual es del 50 % y considera que, si se les permitiese cerrar más tarde, hasta las 3:00, debería ampliarse para que abrir hasta esas horas sea rentable. 

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