Sobrarbe

COLABORAN: DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

Saravillo: allí donde nace un bebé al año y los negocios se multiplican

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Andrés Bielsa atiende a sus cabras, con las que elabora los Quesos de Saravillo y yogures, con sus hijos, que ahora tienen 10 años
Andrés Bielsa atiende a sus cabras, con las que elabora los Quesos de Saravillo y yogures, con sus hijos, que ahora tienen 10 años
S.E.

Saravillo crece. Nueve escolares acaban de empezar el curso y, en los últimos tiempos, nace un bebé cada año. Y no, no emergen de las aguas como la hermosa mujer de la leyenda del ibón de la Basa la Mora. El truco: ideas y ganas de vivir en el medio rural. Con esta receta, en Saravillo hacen quesos, patés, montan una ‘food truck’, paseos a caballo o un ‘Escape Room’ sobre el mito. Y como resultado, construyen un futuro.

Cada vez son más los jóvenes que apuestan por la calidad de vida que ofrece este núcleo del Valle Chistau de más de 70 habitantes. Así es como se han asentado Kike Arcas y Cristina Escribano, Eva Fillat y David Bescós, Leticia Ortega y Fernando Mur, igual que hace 20 años lo hicieron Andrés Bielsa y Elisa Alonso, con sus cabras y los Quesos de Saravillo. La mitad de cada pareja se ha criado entre montañas y allí quieren todos seguir.

Saravillo tiene vida. Y si no, se la inventan. Sorprende una vieja caravana reconvertida en una ‘food truck’, situada enfrente de la escuela. ‘La Roulette de Let’ es un meridiano ejemplo de cómo reinventarse en tiempos de pandemia y del empeño de una zaragozana, Leticia Ortega, de asentarse en Sobrarbe. Desde los 18 años trabajaba en establecimientos de la zona y, después, con su pareja Fernando Mur, de Saravillo, decidieron quedarse. Ella como cocinera y él como camarero apostaron por crear su propio negocio de construcción de un hostal y restaurante en dicha localidad. Ya tenían el proyecto, toda la documentación, la financiación… y el coronavirus impidió que entraran las máquinas. Además, coincidió con la llegada de su bebé, que ahora tiene 20 meses.

Leticia Ortega con su caravana recuperada como ‘food truck’ mientras sigue soñando con su hostal Casa Lierga
Leticia Ortega con su caravana recuperada como ‘food truck’ mientras sigue soñando con su hostal Casa Lierga
S.E.

“Fernando encontró trabajo en la construcción y yo pensé que tenía que trabajar en algo, que me permitiera esa gran mentira que es la conciliación familiar. Y buscando esa fórmula de equilibrio, en febrero empezamos a rehabilitar, con la ayuda de amigos, una vieja caravana, que adaptamos como ‘food truck’ y así abrimos en mayo de este año. Tampoco podíamos gastar mucho porque todos los ahorros están en los proyectos para el hostal”, indica. Que, por cierto, ya tiene nombre: Casa Lierga, por la montaña a cuya sombra se encuentra Saravillo.

“Estamos muy contentos con la respuesta de la gente del pueblo y de la comarca. No voy a decir que no trabajo del turismo, pero será un 20 % del total. Es un exitazo”, indica. A pesar de que están en el inicio de la pista de 15 kilómetros que conduce hasta la Basa la Mora, el cliente local prima. Con una carta de hamburguesas, humus… la oferta se completa en las últimas semanas con propuestas que invitan a viajar por el mundo. En torno a la caravana, han colocado seis mesas para disfrutar de la comida al aire libre, por lo que está muy agradecida de la respuesta del Ayuntamiento. Además, el servicio ‘take away’ de los domingos por la noche les está funcionando de maravilla.

Con todo, quiere retomar el proyecto del hostal, pero ahora desconoce si podrán contar con la subvención del programa Leader al no haber podido ejecutarla. Mientras tanto, no duda en seguir con la ‘food truck’, que abre de jueves a lunes de 12.00 a 16.00 y de 19.00 a 22.00, al menos hasta El Pilar. “A mi hijo le sigo dando el pecho y, a veces, mi marido lo trae y le doy. Esa libertad no la tienes con otros trabajos, y menos en el sector servicios. A veces se piensa que hay tener un negocio para darle un futuro a un hijo, pero también le tengo que dar un presente”, comenta.

El problema es la vivienda. Se construyeron muchos pisos de 35-40 metros cuadrados que se quedan pequeños para una familia y es difícil encontrar uno de 3 o 4 habitaciones. Me gustaría verme en cinco años con mi piso y mi negocio, porque la idea es quedarnos”, sueña. Con todo, “vivimos en un entorno ideal. Siempre hay cosas que mejorar, pero poco a poco el pueblo trabaja y tenemos servicios”, asegura.

Su hijo acababa de comenzar el colegio, en el aula de incorporación temprana para 2 años, que se abrió el pasado curso. Entonces, comenzaron dos y este año el suyo. “Da un servicio bestial, porque guardería no hay”, comenta Andrés Bielsa, alcalde de la entidad menor perteneciente al Ayuntamiento de Plan, quien resalta que el próximo curso comenzará otro y al siguiente, el vecino más pequeño del pueblo, Ibai, de un mes.

Leticia Ortega y Fernando Mur con su bebé, que acaba de escolarizarse por el aula de 2 años
Leticia Ortega y Fernando Mur con su bebé, que acaba de escolarizarse por el aula de 2 años
S.E.

Su padre Kike Arcas, sin embargo, tuvo que asistir a la escuela de Plan con su hermana hasta que reabrieron la de Saravillo cuando iba a 4º. Su madre tenía que transportarlos, bajarlos después al cruce de Salinas para ir al instituto de Aínsa... Ahora, “la carretera está arreglada, hay transporte escolar… la calidad de vida es muy buena”, indica. El alcalde, Andrés Bielsa, destaca las mejoras que se han realizado en los últimos años en el colegio, una zona infantil, la apertura del aula de 2 años, las principales tuberías, la llegada de la fibra óptica… Además, se ha mejorado el acceso con la inversión de la Diputación Provincial de Huesca, a la que agradece todo el apoyo, y resalta que se ha notado mucho el cambio en los últimos años.

Kike Arcas nunca tuvo dudas de que quería vivir en Saravillo, donde tiene una empresa de pintura. Aunque es su principal ocupación, la combina con una empresa de paseos a caballo. “Siempre he tenido claro que quería trabajar con caballos”, comenta. Hizo un primer intento con socios, pero con la crisis de 2007 se vieron obligados a cerrar, y después emprendió solo con Chistau Ecuestre.

Su pareja, Cristina Escribano, convirtió una cuadra de vacas de un vecino en un ‘Escape room’, Piriescape, ese juego que consiste en intentar escapar de una habitación con ingenio. Y pensaron que esa actividad que realizaban en Zaragoza la podían trasladar allí. En este caso, el participante se adentra en el ambiente de la Basa la Mora. “Abrió en verano de 2019 y mucha gente lo prueba, muchas familias con niños”, indica Kike.

La receta de la bisabuela que le permitió volver

Pero no es lo único que se puede hacer en Saravillo, donde abre sus puertas Chistau Sabor, el obrador de la marca de patés de Eva Fillat, que cuenta con una terraza para hacer degustaciones y una tienda con productos de Sobrarbe.

Eva vivió en Saravillo hasta que salió a estudiar Empresariales y enlazó varios trabajos precarios. “Siempre tenía que pedirles dinero a mis padres por el alquiler, el coche… Y, como mi pareja es de Aínsa, decidimos volver a Saravillo y recuperar la receta tradicional de mi bisabuela Teresa y su hija Generosa, porque en casa siempre se hacían patés”, explica.

Esa receta la ha aprovechado para el ‘paté de la casa’ y reinventado en diferentes propuestas con productos locales como paté con ceps, de jabalí, con muxardón, con trompeta negra, a la pimienta, con nueces y manzana, con café y pasas o a la cerveza onso, para el que usan la negra de la Rondadora, marca local de núcleo fovano de La Cabezonada. La calidad de vida también ha sido su apuesta.

Eva Fillat y David Bescós se han instalado en Saravillo gracias a la receta de patés de la bisabuela, que han recuperado para ofrecer su marca Chistau Sabor
Eva Fillat y David Bescós se han instalado en Saravillo gracias a la receta de patés de la bisabuela, que han recuperado para ofrecer su marca Chistau Sabor
S.E.

Además, siguen abiertos los dos establecimientos de siempre con restaurante, bar, habitaciones... Y la fábrica de Quesos de Saravillo, la idea con la que el alcalde Andrés Bielsa hizo realidad su sueño de volver a casa tras estudiar Empresariales en Zaragoza, y dio respuesta a su anhelo: “¿qué es lo que más me gusta? Las cabras”. Pues tiene 600, que producen 25.000 kilos de queso y 15.000 litros de yogur al año. Hoy, 20 años después, es la empresa más grande del pueblo, que emplea a cinco personas más que viven en Saravillo, Sin o Gistaín.

En este tiempo, con su mujer Elisa Alonso, han formado una familia con tres hijos y los dos menores todavía van a ese colegio, para cuya reapertura la generación que hoy tiene unos 60 años fue clave porque apostó por quedarse. “Aunque tengamos lejos el hospital o las universidades, tenemos todos los servicios y calidad de vida. Además, hay posibilidades para personas con capacidad emprendedora para montar un negocio”, resalta Bielsa. También reconoce que el problema es la falta de vivienda, para lo que quieren hacer una modificación del plan urbanístico. Cada día son más las parejas que quieren vivir a la sombra de Punta Lierga y otras montañas por las que en invierno apenas les toca el sol, pero el sol lo ponen ellas. 

Etiquetas