LA ENTREVISTA
 

Iván Heredia Urzáiz: Es necesario conocer el pasado para ser críticos con nuestra actualidad"

El escritor presenta en la Feria del Libro de Huesca "Encarceladas. Historia de las cárceles de mujeres de Zaragoza, 1936-1954"



B. S.
05/06/2019


HUESCA.- Hacinamiento, reclusión, suciedad, miseria, hambre y violencia. Estas fueron algunas de las duras situaciones que soportaron las presas de las cárceles de mujeres de Zaragoza durante el periodo de la Guerra Civil (1936-1939) y los años del primer franquismo (1936-1954), penalidades que el escritor Iván Heredia Urzáiz ha recogido en su libro Encarceladas (Mira Editores).

El autor ha presentado en la 36 Feria de Libro de Huesca esta obra fruto de más de diez años de investigación que recuerda que miles de mujeres fueron encarceladas, primero, en el departamento femenino de la cárcel de Torrero, donde con una capacidad de 10 reclusas llegó a haber más de 500 y más de 50 niños. Ante tal hacinamiento se les trasladó posteriormente, el 6 de abril de 1939, a la prisión habilitada en la calle Predicadores de Zaragoza, para pagar su condena "por haber simpatizado o colaborado con las fuerzas republicanas, por oponerse de forma activa o pasiva a la sublevación militar o, simplemente, por ser mujer, hermana, madre o hija de un republicano", explica Heredia.

Encarceladas. Historia de las cárceles de mujeres de Zaragoza, 1936-1954, este es su título completo, habla también de cómo estas presas tuvieron que hacer frente a la posibilidad de ser "sacadas" y fusiladas en las tapias del cementerio de la ciudad.

La prisión habilitada de Predicadores, caserón que antiguamente fue la prisión provincial, "estaba catalogado como no salubre para albergar personas debido a la falta de higiene o el frío", detalla el autor, que añade que este espacio se convirtió en la cárcel de mujeres de Zaragoza con reclusas procedentes de pueblos de la las tres provincias aragonesas y también de Madrid, Guadalajara, Barcelona, Palma de Mallorca y del norte peninsular.

Este libro se hace eco de pequeñas historias de mujeres "que fueron catalogadas como traidoras o rebeldes durante la Guerra Civil". "En la cárcel de Torrero vivían en condiciones terribles. Además del hacinamiento extremo sufrían la falta de alimentos y a lo largo de la guerra, al ir aumentando la población reclusa, fueron apareciendo enfermedades como el tifus y la sarna", detalla.

A este aspecto suma además la "violencia extrema" que se ejercía sobre ellas como disciplina, "que fue en aumento ante la depuración de funcionarias", apunta.

Heredia ha querido dar voz a este horror para visibilizar a la mujer como víctima de la Guerra Civil y la posguerra y recuperar la historia de presas conocidas por su labor y de otras anónimas.

"Hoy en día es necesario conocer lo que ha ocurrido en el pasado para ser críticos con nuestra actualidad. La historia se vuelve a repetir, ya sé que es un cliché pero creo que es muy importante conocer periodos de nuestra historia en los que la democracia y valores como la libertad se pusieron en tela de juicio y hubo personas que tuvieron que salir a defenderlos y a luchar por ellos", concluye.



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