SUCESOS
 

El crimen de Pedrola, el retrato de una banda que asaltaba a corazones solitarios

La investigación policial llevó a relacionar el caso del asesinato de un vecino de Getxo con este suceso



EFE
09/12/2019


HUESCA.- El brutal asesinato de un vecino de Getxo de 54 años sacó a la luz, el pasado septiembre, a un grupo criminal que operaba a lo largo de un pequeño eje geográfico entre las poblaciones zaragozanas de Pedrola, Luceni y Gallur y que tenía como víctimas a "corazones solitarios" que buscaban relaciones a través de la web.

Hasta la muerte de este vecino de Getxo, José Antonio Delgado Fresnedo, los investigadores de la Guardia Civil buscaban a una banda que había atraído hacia su zona a sus dos víctimas anteriores a través de una web de contactos, Badoo, en la que una atractiva mujer venezolana se ofrecía para mantener relaciones con hombres.

Estas dos primeras víctimas, un inmigrante rumano de 37 años domiciliado en la Almunia de Doña Godina (Zaragoza) y un vecino de Tudela (Navarra) de 59, consiguieron salvar sus vidas tras sufrir horas de terror y de violencia extrema a manos de sus asaltantes, la mujer que servía de cebo en Badoo y otros dos hombres.

La noche del pasado 29 de julio, el residente rumano esperaba en su coche a la salida de Gallur a una mujer latina que se hacía llamar Daniele Mendoza en la web de contactos y que a su llegada le hizo conducir hacia una zona despoblada donde esperaban sus cómplices.

Unas semanas después, la noche del 4 de septiembre, el vecino de Tudela llegó a la estación de Luceni para encontrarse con una mujer que utilizaba el 'nick' de Bella en Badoo con la que esperaba mantener relaciones.

Los dos fueron atados, introducidos por la fuerza en los maleteros de un vehículo, despojados de sus bienes, golpeados con violencia extrema para que les dieran las contraseñas de sus tarjetas de crédito y abandonados maniatados en descampados lejos de zonas habitadas.

Aunque las declaraciones de ambas víctimas evidencian la crudeza de la violencia que sufrieron, unas palabras repetidas insistentemente ante la Guardia Civil y en los juzgados por el vecino de Tudela arrojan algo de luz sobre lo ocurrido.

Uno de los recuerdos más vívidos de esta víctima, asistida por el letrado zaragozano José Cabrejas, son las palabras que profirió la mujer que le había captado cuando trataba de escapar maniatado y a pie en la oscuridad de la noche: "mata a ese hijo de puta, que se escapa".

Cuando la Guardia Civil fue informada por la Ertzaina de la desaparición, el 6 de septiembre de este año, de un vecino de Getxo (Vizcaya) que se había desplazado en su Mercedes rojo de alta gama hasta Luceni para encontrarse con la misma mujer que se anunciaba en Badoo, los investigadores tuvieron la convicción de que había sido víctima del mismo grupo.

Un informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil del 20 de septiembre, siete días antes de ser encontrado el cadáver del vecino de Getxo semienterrado en un paraje semidesértico a las afueras de Pedrola, relacionaba ya los tres casos y evidenciaba que la prolongada desaparición de esta persona podría derivar en un asesinato.

El fallido intento de venta del Mercedes de la víctima, ofertado por 21.000 euros a través de la web de compraventa de Milanuncios.com, puso el foco de la mirada de los investigadores sobre un residente marroquí de 35 años domiciliado en Pedrola y a su compañera sentimental, una mujer venezolana de 34.

El sospechoso fue captado el 7 de septiembre por las cámaras de seguridad del establecimiento de Mercadona en Utebo e identificado posteriormente por el comprador, y su pareja reconocida también como la mujer que había preparado previamente el encuentro en el que debía llevarse a cabo la transacción.

A partir de este momento, según recoge el sumario del caso, al que ha tenido acceso Efe, las investigaciones se precipitaron mediante pinchazos telefónicos, indagaciones en el entorno de los sospechosos y seguimiento de los movimientos del marroquí a través del GPS introducido en el brazalete que le había sido colocado por orden judicial tras ser denunciado por su anterior pareja por malos tratos.

Las grabaciones realizadas en los cajeros donde se llevaron a cabo las extracciones de dinero de las cuentas de la primera de las víctimas permitió identificar a un preso interno en Castellón que había utilizado un permiso penitenciario para participar en el asalto.

A pesar de llevar la cara tapada, un tatuaje en una de sus pantorrillas llevó finalmente a los agentes a conseguir su identificación.

Las pesquisas culminaron el pasado 3 de octubre con las detenciones de los sospechosos, Mohammed A.D. y Hedangeline Candy A.L., en el almacén que se alojaban en la calle del Plátano en Pedrola, donde los investigadores hallaron restos biológicos del fallecido así como algunos de sus bienes.

En el auto de prisión dictado dos días después contra los investigados, que se negaron a prestar declaración tanto ante la Guardia Civil como en sede judicial, se acumulan las pruebas incriminatorias contra ambos por estos hechos.

Entre otras, las extracciones de dinero de la cuenta del fallecido a lo largo de los tres días siguientes al crimen, con imágenes captadas de un individuo que oculta su rostro tras una tela pero que olvida ocultar una pulsera (esclavina) característica en el momento de marcar la contraseña.

En su auto de prisión, la magistrada asume que tanto en el segundo como en el tercero de los asaltos, los detenidos se sirvieron de un cómplice para llevar a cabo los hechos, aunque éste sigue sin identificar.



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