TRIBUNA ALTOARAGONESA
 

"Cien senderos distintos"




ILDEFONSO GARCÍA-SERENA
16/01/2020


La frase incompleta que encabeza esta columna es de Ortega y Gasset. Viene a cuento porque tenemos una confusión política monumental, mucha más que en cualquier época anterior desde la Transición. La razón resultaría simple y es que hay casi más partidos políticos aspirando a gobernar que ciudadanos. Y si no pueden tener el poder en exclusiva -ya que el bipartidismo murió con la Crisis- están dispuestos a hacer de la necesidad virtud, y tras dos elecciones aceptan compartir el gobierno con otros. Debido a esa confusión se recuerda a sabios de otros tiempos, como Ortega, Miguel de Unamuno, rector de Salamanca o el doctor Marañón, todos ellos pensadores cuyo prestigio no ha hecho sino acrecerse con el tiempo. Volaban muy alto intelectualmente y gracias a ello ayudaron a nuestros abuelos a entender lo que pasaba en su tiempo, compensando en parte la oscuridad y el mal hacer de los políticos de su época, a derecha e izquierda. Aunque sus voces templadas no pudieron evitar el gran desastre que se les vino encima y que fue la guerra civil. Pero volviendo al presente de 2020, insisto en que es tal la confusión actual que la prensa y las radios hablan con desparpajo de guerra-civilismo y a mi me parece esa invocación tristemente innecesaria además de desproporcionada. No digo nada nuevo si afirmo que, después de la formación del primer gobierno de coalición entre dos partidos de izquierda -el PSOE y UP- el tema recurrente en los medios de comunicación es este: ¿cuántos meses estos aguantarán juntos Suponen muchos comentaristas que lo que se ha unido artificialmente -con el pegamento de una irrefrenable sed de gobernar- ha de quebrarse pronto como el frágil témpano de hielo que cuelga de una rama invernal. Pero tal vez es una profecía equivocada. Es verdad que el encono cainita de esta legislatura -azuzado por la aparición de la extrema derecha- no augura ninguna tranquilidad legislativa al gobierno de Sánchez. Sin embargo, la reconocida resistencia del líder madrileño a las dificultades del juego político hacen prever que continuará con sus hábitos forjados en el deporte del baloncesto; esto es, no soltar nunca la pelota, aferrarse a ella y avanzar rápidamente, driblando para dejar atrás a los demás, lo mismo a adversarios que a los supuestos compañeros. El secretario general al que su propio partido echó un día de la cancha de básquet para volver a ella con su "Manual de resistencia" tuvo sobrado tiempo para pensar mientras recorría España qué haría si recuperaba la pelota, que haría con un país que lleva años con la agenda atrasada. No creo que este jugador improvise; sabe que se necesitan reformas para poner orden en multitud de asuntos, algunos sobrevenidos tras la crisis y que han dejado a un grandísimo número de españoles sin futuro y a los que nada importan las bonitas cifras macroeconómicas. La salida del túnel de la crisis ha sido tristísima para muchos, se agota la caja común de los ahorros, tenemos una situación territorial más que espinosa, una mayoría de jóvenes buscando trabajo, un reto tecnológico muy importante y una montaña de problemas regionales sin resolver. Lo grave no es que haya un Gobierno de izquierdas en coalición, ni que nos vayan a freír a impuestos; ni mucho menos que vayan a romper España (¿o no aprobaron los mismos el 155 ). Lo verdaderamente grave sería que no se pusieran a trabajar de inmediato en todos estos problemas. De estar vivo José Ortega y Gasset creo que nos diría en esta hora española un tanto desolada: "Haga la oposición su trabajo y el Gobierno lo propio. Cálmense los ciudadanos y esperen a ver qué pasa. Esto no es la guerra. A cada problema le puede llegar su oportunidad porque "en cada paso que damos en la vida, pisamos cien senderos distintos". Vamos a ver si Don José tenía razón.



Volver


diario del Altoaragon
® Copyright Publicaciones y Ediciones del Alto Aragón S.A. | Diseño y Desarrollo: WEBDREAMS